sábado, 9 de febrero de 2013

El corazón.

Bajó la cabeza, y se vio en mil pedazos. Era ella la misma que aparecía en cada uno de esos pequeños y picudos trozos de cristal del suelo. Se agachó e intento recomponerlo, pero se cortó. Lo intentó de nuevo, y sus lagrimas lo impidieron, y una vez más lo volvió a intentar y un cristal faltó para que ella pusiese volver a amar.

domingo, 27 de enero de 2013

Solo los que no hablan se quedan con la boca abierta.

¿Te han hablado algo una vez sobre lo que es vivir en una isla? Algunos hablan de monotonía, otros de claustrofobia y otros ni siquiera hablan. Los de la monotonía, no se han parado a pensar todas las cosas que les quedan por descubrir sobre esta isla, los de la claustrofobia no han mirado al cielo una tarde en Famara, pero mis favoritos, sin duda alguna son los que no hablan. Estos son los que disfrutan, los que regresan a casa después de un largo día de trabajo y miran al cielo, los que salen bien temprano y contemplan el mar, o simplemente los que se han dado cuenta lo que es vivir en una isla. Solo los que no hablan son los que se quedan con la boca abierta.

viernes, 10 de agosto de 2012

Que si tu no vienes, entonces yo voy te lo aseguro.


                                         {{{Eres como el viento, no estás pero te siento}}}


jueves, 12 de julio de 2012

Los pequeños detalles ...

El otro día mientras daba uno de mis paseos matutinos, me encontré con un anciano en el banco del parque. Un señor quizás un poco recio a hablar con desconocidos, pero a mi me llamaba la atención. Podría estar hablando con los demás mayores en la puerta de la iglesia, pero no, él se había apartado y como agotado se sentó en el banco. Lo observe durante varios minutos, incluso llegué a pasar por allí más días. Nunca lo vi hablando con nadie, siempre tan bien sentado en el banco, observando el paso del tiempo, de la gente, quizás de la vida. Un día dispuesta a entablar una conversación con él me senté a su lado y casi como si formase parte de mi, lo miré y el me ignoró. Pensé quizás que era sordo, o mudo, o las dos cosas. Pero no, el no era nada de eso. Le di vueltas y vueltas, alomejor era que yo no le gustaba, o que era un viejo cascarrabias, pero no quise ponerle etiquetas, y tras varios minutos de silencio, él tosió. Pensé que era una buena oportunidad para comenzar una frase, o que me quería echar y no sabía como, así que me levanté y me fui en silencio. Tras andar unos pasos el viejo me gritó - Joven, ... Yo ilusionada lo miré fugazmente y él continuó -... se ha dejado usted aquí la chaqueta. Todas las esperanzas se me vinieron a bajo, y yo caminé hacia el banco y cogí mi chaqueta. El señor sacó de su bolsillo, un reloj y mirándome directamente a la mano sin mover ni siquiera un musculo me la cogió y me lo puso diciendo: -Últimamente andas un poco despistada, tanto que no sabes ni que hora es, ni siquiera sabes que vas a llegar tarde, y que aquel chico de la camiseta azul, lleva una semana entera mirándote, ni que la señora que va con él es su madre, y que tiene pensado pedirte una cita para esta noche, ni que no te va a dar tiempo de arreglarte... me gustaría seguir hablando contigo pero adelantate a todos esos acontecimientos y ponte guapa, lo mejor que tengas.. Después de una semana, yendo al parque no me había dado cuenta de todos esos detalles. Pero él, él si que lo había hecho. No sabía que responderle, me había quedado atónita mirándolo. + Y usted, ¿cómo sabe todo eso?. - No importa lo que yo se, corre prepárate no pierdas esta oportunidad, ni ninguna, vive cada día como si lo supieses todo de todos, sin consecuencias, sin amarres, se libre, pero siempre disfruta de cada momento. Y el anciano se levantó y se marchó sin decir nada más. Volví varios días para intentar buscarle una explicación a sus palabras y porque me las había dedicado a mi, pero permanecía en silencio observando, fijándose en los pequeño detalles.

martes, 12 de junio de 2012

Mamá.

Tras nueve meses de espera, y una larga noche de hospital entre el calor del mes de Agosto, ella con muchísimo amor y esfuerzo, y apoyo de papá, supo salir adelante. Durante la infancia, hizo todo lo necesario para que yo fuese como soy ahora. Normas, quizás estrictas pero muy útiles ahora mismo. Canciones, que me rompen el alma cuando las escucho de su voz, de su dulce y delicada voz, capaz de mecer a cualquier mosca que pase por delante. Abrazos que llenan el alma, y besos que te hacen tocar el cielo. Gracias a ella no me he convertido, bueno, nos hemos convertido en unas personas estupendas. Es tan especial, lo más especial de mi vida sin duda alguna. Cuando enfermo y me cuida. Cuando lloro, y me seca las lágrimas. Cuando me acuesto con ella, y me acaricia la cara hasta que me quede dormida. Cuando recordamos lo bien que nos lo pasábamos cuando eramos pequeñas mi hermana y yo. Se le llena la boca de orgullo cuando habla de nosotras, y eso me encanta. Y en las noches en las que se iba la luz jugábamos sin parar, para que no tuviésemos miedo. ¿Miedo?, si estoy con ellos nunca lo tengo. Lo tienen todo bajo control, no se les escapa ni el mínimo detalle. Son tan perfectos... Me encanta cuando estoy con ella a solas, y hablamos durante mucho tiempo como si no se moviese el reloj. Siempre ha estado, está y estará con nosotras. Es una gran persona dentro de un pequeño cuerpo, y con eso se parece a mi. Se le saltan las lágrimas cuando le hablan maravillas de nosotras, y siente que todo el trabajo que ha hecho, se le ve recompensado en esas palabras.
Mamá, muchas gracias.
Te quiero.

miércoles, 6 de junio de 2012

Si cien veces tropiezas, cien levantas la frente...

1. Ser sincero con mamá, a las mujeres no se les da, que nunca está demás un beso, un abrazo, a la que tanto tiempo tu cuerpo sostuvo entre sus brazos.
2. Nunca traicionar a un amigo. Recuerda que amigo no es todo el que se acerca, ¿amistad?, una palabra enferma.
3. Luchar por lo que quieres, decir [yo voy pa' lante cueste lo que cueste].
4. Dejar tu honor intacto.
5. Perdonar a los que hablan mal de ti, pobres.
6. Saber que en la vida hay una entrada y una salida.
7. No dejar la escuela.
8. Clavar en la pared un clavo y cada vez que a alguien le faltes el respeto, después cuando te disculpes, sácalos y verás que lamentablemente siempre quedan huecos.
9. Ser un hombre bueno.
10. Papá siempre te querrá, su cuerpo se irá, pero su alma nunca te abandonará.

miércoles, 18 de abril de 2012

Tan oscuro, tan claro ..

Era tan extraño... Como si de la vida real se tratase, me acariciaba el pelo, y me secaba las lagrimas, me mecía entre sus piernas. Simplemente que me recorriese la espalda con la yema de su dedo me hacía estremecer y el olor de su cuerpo me envolvía y desenvolvía con tal facilidad, que la cabeza me daba vueltas. Estaba allí, conmigo tranquilizándome. Adentrada en una ráfaga de escalofríos mi cuerpo iba quedando inmóvil, y mis parpados iban al compás de la música de la radio, que siempre nos había acompañado en esos momentos. Solo podía oír como sus palabras hacían un recorrido por mi oído y como si de una carrera se tratase salían repentinamente dejándome con la intriga del final de cada una de ellas. Era desesperante, como me trataba, como era cuando estaba allí conmigo, y sin embargo allí no había nadie. Estaba sola, sola yo y mis ideas, pensamientos e ilusiones, jugueteando en la noche a las adivinanzas. Y esa noche no logré saber quien era, aquel que mecía entre sus piernas, ese que me apartaba el pelo y me acariciaba como si fuese un pedacito de cristal, frágil y chiquito que al mínimo roce con el suelo se rompería. No lo conseguí, y entre el bailoteo de mis parpados, entreví como la oscuridad se apoderaba de mi cuerpo, y me sumergía en un profundo sueño del cual no consigo recordar nada.