Es verdad que a veces soy un poco egoísta, y que pido más de lo que yo puedo dar, o quizás más de lo que merezca. Aunque si me guiase por los que me quieren de verdad, lo que me merezca y lo que tenga nunca llegará a ser del todo proporcional. Es cierto que me paso noches en vela, pensando en si todo esto merece la pena de verdad, en si de verdad estoy escribiendo para que alguien lea, o para mi, pienso muchas noches que quizás esto no sea real. Hay veces que pienso que es todo un sueño y que algún día un gigante enorme despertará, abrirá los ojos y todo se acabará. Que somos fruto de la imaginación de un ser superior a nosotros. Un ser que llora, y consigo se lleva a la gente que queremos. Un ser que ríe y aflora la felicidad. Un ser que nos maneja como marionetas de una obra de teatro en la cual el final solo lo saben los protagonistas, un final que siempre tiene dos finales. La muerte, o las perdices. Pero parece ser que el gigante se ha quedado dormido y que llevamos un tiempo de ventaja, en donde algunos de los personajes ya se saben el final, y otros buscan un final alternativo. Pero lo mejor de todo es que cada cabezadita que da ese gigante es un paso más para nosotros, es un paso más para darnos cuenta de que todo esto algún día acabará y que yo no seré escritora, ni periodista, ni que tu serás lector,ni profesor. Algún día el gigante morirá, y nosotros con el, porque el tiempo avanza muy rápido y él es muy lento. Y con esto no quiero decir que lo demos por perdido que no sigamos ayudando a ese gigante con su lucha contra reloj. Con esto a lo que quiero referirme es que por mucho que algo vaya a terminar tendrás que disfrutarlo hasta el final, hasta que nuestro querido gigante vaya agotando las pilas de su enorme corazón, y no se por qué, pero se me acelera el pulso, quizás yo sea es gigante, o quizás lo seas tu. Quizás ni siquiera estás leyendo esto, o alomejor ni siquiera esto me está saliendo como yo quería, pero me he vuelto loca. Los dedos son los que me guían, no pienso, ni hablo, solo escribo, me obsesiono por terminar, pero por terminar bien. Porque yo de verdad no soy egoísta, pero pido más del lo que puedo dar.
sábado, 4 de febrero de 2012
Tiempo.
Es verdad que a veces soy un poco egoísta, y que pido más de lo que yo puedo dar, o quizás más de lo que merezca. Aunque si me guiase por los que me quieren de verdad, lo que me merezca y lo que tenga nunca llegará a ser del todo proporcional. Es cierto que me paso noches en vela, pensando en si todo esto merece la pena de verdad, en si de verdad estoy escribiendo para que alguien lea, o para mi, pienso muchas noches que quizás esto no sea real. Hay veces que pienso que es todo un sueño y que algún día un gigante enorme despertará, abrirá los ojos y todo se acabará. Que somos fruto de la imaginación de un ser superior a nosotros. Un ser que llora, y consigo se lleva a la gente que queremos. Un ser que ríe y aflora la felicidad. Un ser que nos maneja como marionetas de una obra de teatro en la cual el final solo lo saben los protagonistas, un final que siempre tiene dos finales. La muerte, o las perdices. Pero parece ser que el gigante se ha quedado dormido y que llevamos un tiempo de ventaja, en donde algunos de los personajes ya se saben el final, y otros buscan un final alternativo. Pero lo mejor de todo es que cada cabezadita que da ese gigante es un paso más para nosotros, es un paso más para darnos cuenta de que todo esto algún día acabará y que yo no seré escritora, ni periodista, ni que tu serás lector,ni profesor. Algún día el gigante morirá, y nosotros con el, porque el tiempo avanza muy rápido y él es muy lento. Y con esto no quiero decir que lo demos por perdido que no sigamos ayudando a ese gigante con su lucha contra reloj. Con esto a lo que quiero referirme es que por mucho que algo vaya a terminar tendrás que disfrutarlo hasta el final, hasta que nuestro querido gigante vaya agotando las pilas de su enorme corazón, y no se por qué, pero se me acelera el pulso, quizás yo sea es gigante, o quizás lo seas tu. Quizás ni siquiera estás leyendo esto, o alomejor ni siquiera esto me está saliendo como yo quería, pero me he vuelto loca. Los dedos son los que me guían, no pienso, ni hablo, solo escribo, me obsesiono por terminar, pero por terminar bien. Porque yo de verdad no soy egoísta, pero pido más del lo que puedo dar.
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Prefiero pensar que somos nosostros quienes hacemos nuestro destino. un saludo
ResponderEliminarPor ello, quizás seamos nosotros ese gigante. (:
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