lunes, 6 de febrero de 2012

Rolo


Tiene unos ojos negros enormes, brillantes, preciosos. Su pelo, rubio, brillante, liso, similar a un campo de espigas a lo lejos, que se mueven de un lado para el otro con la brisa. Tiene una mirada enamoradiza, tristona, callada, avergonzada, fiera...Es tan especial que solo él sabe todo sobre mi. Lo único que no puede hacer es hablar, pero incluso sin hacerlo, dice mucho más que cualquiera.Cuando reclama mi atención me empuja y me zarandea, hasta que yo le acaricie el pelo, y con un¡Ay mi niño!, me despido. Pero el quiere más y me sigue, pachorriento, lento, casi con desgana. Cuando me voy mucho rato, y vuelvo, si no lo acaricio se enfada, y me da con la cabeza entre las piernas, como queriendo que me caiga. Hay tardes en las que el sol, es su único compañero y yo lo miro desde la ventana, y él al sentirse observado me lanza una mirada de las suyas, y yo caigo rendida a sus pies, y como inotizada salgo al patio y me siento junto a él, me muestra su confortable pecho para que lo acaricie, y yo sin dudarlo ni un segundo lo hago. Es la alegría de mi casa, el compañero de todos y cada uno de los miembros de mi hogar. Porque sin dudarlo ni un segundo es como un hermano, como un hermano mudo, que callando habla mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario